No hay nada como un nuevo comienzo. Nada se compara con la energía que vuelve a fluir y se instala en todas las acciones. Es un momento de doble adrenalina porque esta vez no existen las sorpresas de la primera, ni los mundos desconocidos, ni los pasos hacia lo que no podemos imaginar.
La segunda vez hay plena conciencia de los actos, hay un saber escondido, un deja vu permanente. Lo que cambia es la intención, la forma en que nos paramos de la otra vereda y miramos con la seguridad de que los mismos errores no serán parte de este presente. No habrá llanto ni amargura esta vez.
Un nuevo comienzo es como una píldora antiage, una inyección que te hace retroceder diez años en un parpadeo. Te sentís poderoso, capaz de todo, casi un dios que acaba de crear. Te mirás al espejo con satisfacción y te ves completo, adulto. La madurez es lo más importante y no hay victoria sin comprenderlo.
Y cuando esta verdad es revelada no se puede volver atrás. Un reino se extiende por delante, uno propio, amplio, inmenso: el de lo posible.
SANDRA 1/6/2008
La segunda vez hay plena conciencia de los actos, hay un saber escondido, un deja vu permanente. Lo que cambia es la intención, la forma en que nos paramos de la otra vereda y miramos con la seguridad de que los mismos errores no serán parte de este presente. No habrá llanto ni amargura esta vez.
Un nuevo comienzo es como una píldora antiage, una inyección que te hace retroceder diez años en un parpadeo. Te sentís poderoso, capaz de todo, casi un dios que acaba de crear. Te mirás al espejo con satisfacción y te ves completo, adulto. La madurez es lo más importante y no hay victoria sin comprenderlo.
Y cuando esta verdad es revelada no se puede volver atrás. Un reino se extiende por delante, uno propio, amplio, inmenso: el de lo posible.
SANDRA 1/6/2008
3 comentarios:
La Sandra ensayístico-poética cada vez más a pleno.
Anti age!!!
guau!!!!!!!!!!!! genial, me dan ganas de cruzar la vereda.
Las segundas partes,¿serán posibles sin las primeras?
besos
Los Magos sostienen que, en la mayoría de las gentes que observan un paisaje, se forma una cápsula. Esa cápsula no es tan pequeña como se cree y constituye el médium entre el paisaje y el contemplador. Si el contemplador pudiese arrancar esa cápsula y llevársela consigo volveríase inconmensurablemente dichoso, conquistaría el paraíso en la tierra.
Pero para ello es preciso una delicadeza extrema, una fuerza prodigiosa y saber lo que se hace. Es como arrancar de un golpe un árbol con todas sus raíces. Los espíritus malignos que utilizan por doquier medios nemotécnicos, representaciones gráficas, comparaciones, análisis y brutalidades sobre la materia observada, no solamente ignoran a qué me estoy refiriendo, sino que no pueden darse cuenta de la sencillez maravillosa y casi infantil de esa operación que os conduce con simplicidad al umbral del éxtasis.
Henri Michaux
Queria compartirlo con vos. Besitos Sandra!
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