De caras lisas, suaves, por fuera. Por dentro definido, de estructura homogénea, constante.
De colores, transparente. Natural, sintético.
Valioso, caro, raro, único. Pequeño, gigante.
Cristalino, amorfo. Con clivaje, maclado.
Duro, frágil. Talco, diamante, extremos.
Refractor, brillo. Reflejo, centro, simetría.
Así es un CRISTAL.
Así soy YO. Te invito, deslumbrate…

lunes, enero 17, 2011

MIRADA




Yo sólo quería que alguien me mirara y vos me penetraste.
No fue amor a primera vista. No fue un amor pensado. Ni siquiera nos detuvo el miedo a lo desconocido o el recuerdo de errores pasados.
Fue dejarnos caer en el abismo con la ilusión de llegar al fondo juntos, a salvo, enamorados.
Y seguimos cayendo como si fuera la única razón para existir, como si el mundo alrededor fuera cómplice de la caída.
Tu abrazo es lo que me sostiene y no se ya si quiero la libertad que antes me envolvía.
No quiero promesas ni quiero prometer. Me basta con tu piel, con tus besos, con tu deseo igual al mío, con este pequeño universo que estamos construyendo para los dos. Me bastan tus ojos verdes para sentir que todavía sigo siendo mujer.
SANDRA 17/01/2011

domingo, enero 16, 2011

FUSIÓN




Tomo el cristal entre sus manos y sintió la tibieza.
Le bastaron unos pocos segundos para saber que su vida ya no sería una línea recta.
Quiso correr, ignorar la fuerza de la luz que nacía en el centro y se refractaba hacia él, hacia adelante, hacia el futuro. Entonces lo sostuvo con una dulzura que le brotó sin control.
No tuvo que cerrar los ojos. Soñaba despierto y era real. Se relajó, se dejó llevar, se fundió mil veces y se corporizó de nuevo. Aún era él.
Se preguntó si podría vivir siendo dos personas y para no sentir miedo apretó el cristal contra su ombligo. Lo incorporó a su cuerpo, lo fusionó con su interior para no perderlo, para que fuera suyo y de nadie más.
No había retorno. A partir de ese momento sólo podía amar.
SANDRA 16/01/2011

miércoles, marzo 24, 2010

REFRACCIÓN



Hay memorias personales, sólo de uno y de nadie más. Y hay memorias compartidas, patrimonio de todos, a salvo del olvido.
Hay memorias que se llevan en los genes y no pueden ser burladas. Y hay memorias que se marcan a fuego y dejan surcos, cicatrices.
Hay memorias pasajeras, de una noche, de una vida. Y hay memorias casi eternas, imposibles de camuflar.
También hay memorias que gritan verdades, que rebotan en las paredes sin poder detenerse. Pero hay memorias mentirosas, de unos pocos, de casi nadie.
La memoria y los cristales se parecen: la luz los atraviesa y encuentra su camino; los átomos en desorden marcan el recorrido y el haz finalmente sale, llevando consigo el caos interior.
SANDRA 24/3/2010

jueves, marzo 18, 2010

ANSIEDAD




Las uñas me quedaron perfectas. Tres capas de esmalte y el color es oscuro, casi negro. Una ultima pasada de brillo y a esperar que seque.
Llueve. La casa huele fresca. Me asomo a la ventana y el murmullo del agua me relaja. Tengo hambre. La cena fue temprano. Me comería un chocolate.
Por suerte dejé de comprar el amargo que tanto me gusta. Pero hay alfajores en el mueble del comedor.
Voy a la cocina y caliento agua. Un té de menta será la solución. Pero no aguanto, necesito algo dulce.
Llueve con más fuerza. Mi boca está pidiendo algo rico. Se humedece.
La saliva llega al estómago y ahora lo siento en todo el cuerpo.
Reviso la alacena. Galletas de arroz con salvado: mi salvación. Tengo queso blanco y mermelada de arándanos sin azúcar. Cuatro es la porción perfecta.
El agua ya está caliente. Dejo el saquito en remojo un rato para que el sabor de la menta me satisfaga aún más.
Vuelvo a la cama y devoro el banquete mientras la lluvia no para y se secan mis uñas.
Recupero la calma. Todavía no tengo sueño. A medianoche dan la serie del asesino serial que veo los miércoles. Falta una hora. No encuentro nada en la tele que me atrape. Enciendo la computadora. Juego solitario. Otra vez llueve con fuerza.
Me acuerdo del chocolate amargo que no tengo para no tentarme. Y de los alfajores. No puedo. No debo. Si me dejo vencer nunca voy a bajar de peso. Vuelvo a la pantalla y muevo las cartas para ganar la partida. Gano. Hago zaping. Me aburro. La lluvia paró. Tengo calor. Otra vez las ganas de comer chocolate. Voy al baño y me lavo los dientes como ultimo recurso.
Vuelvo al control remoto y al solitario. Dejo que el tiempo avance, que mi mente se olvide de los caprichos de mi cuerpo.
Al fin las doce. La serie ya empieza. Me levanto sin poder contener mis movimientos, casi sin conciencia de lo que voy a hacer. Desaparezco unos segundos.
Y en el preciso instante en que la primera escena tiene lugar mis dedos acarician el papel dorado y lo despliegan, para que pueda dar el primer mordisco.
SANDRA 17/03/2010

martes, marzo 16, 2010

ANIVERSARIO



Hoy el calendario me pegó en el recuerdo. Cayó la hoja y fracturó el escudo de cristal que me contiene.
¿Porqué justo hoy te tuve que recordar?
No quiero salir de mi refugio y aventurarme en terrenos pantanosos. Mi mente vuelve atrás y repite imágenes, como una ola que me lleva hasta la playa, como la marea que me devuelve a vos.
Me mandas mensajes con poemas esperando una respuesta. ¿Habrá algo valedero que no nos hayamos dicho? He olvidado las palabras pero no su sabor destructivo. Despojos es lo único que queda.
Aunque a veces afloran esos momentos únicos que fueron nuestros y ya no están.
Me llevó media vida llegar a vos. Tal vez tenga suerte y te llore la otra mitad.
SANDRA 16/3/2010

lunes, marzo 01, 2010

GRADO 12


La tierra está temblando y ya no es una metáfora.
No es de ira, no es por miedo. Sólo un eco débil de su vida interior, un reflejo despreocupado de rugidos que aún no han sido puestos en libertad.
La tierra grita cuando tiene ganas y no logra contenerse. Cuando los volcanes ya no alcanzan para aliviarla y los choques entre placas son la única salida.
La tierra se desahoga no por capricho, ni por soberbia.
Nos ignora, ni siquiera nos desprecia. Como virus en manojos deambulamos sobre ella. Y no importa cuanto odio descarguemos o de cuanto daño seamos capaces, la transformación será constante.
Seguirá sola, inmutable. Nos extinguirá en un suspiro, sin clemencia ni lamento, sin intervención divina.
SANDRA 1/3/2010

miércoles, octubre 14, 2009

NOSOTROS


¿Cuanto tarda la lágrima en recorrer la mejilla? Acaso la misma eternidad que la mentira en ser digerida.
La mentira dicha una y otra vez es un abismo interminable, una caída continua de la que es imposible remontar.
La lágrima y la mentira lo erosionan todo. Corrompen el equilibrio y al final no queda nada. Sólo un cráter humeante, un colapso sin sentido.
La lágrima tapa la mentira como un grito que ensordece. Pero la mentira se resiste y alza aún más su voz. El eco rompe la lágrima que al final se desvanece y la mentira cree haber ganado la batalla.
Pero la lágrima no se ha ido, permanece agazapada, oculta, derrotada. La mentira la ignora, la debilita con indiferencia. La somete sin piedad al juego cruel del devenir.
La lágrima se va muriendo ahogada en su pena y un día cualquiera no vuelve a brotar. La mentira la contempla desaparecer. Y sobre la cima del mundo, casi con regocijo, observa los despojos de su conquista.
SANDRA 13/10/2009

martes, mayo 05, 2009

DESENCUENTRO





Te dejé una estela perfumada de insatisfacciones para que siguieras mi camino. Pero te perdiste en la confusión del encuentro con olores más urgentes.
Los pasos que di firmes y profundos no llegaran a la próxima primavera. Los borrará la nieve de este invierno sin nosotros.
Desde la cima te confundo entre los pares. No alcanzo a distinguir las diferencias que una vez te hicieron único.
Desando los años para intentar retenerte pero te has vuelto pequeño y la sola idea me revela. Huyo de la huella para desprenderme de la imagen diminuta, de los actos mundanos y comunes.
Y no quiero transitar los errores permanentes. Ni abrir heridas viejas. Ni llorar siempre las mismas lágrimas.
Prefiero trepar mi montaña y revivir soledades. Descubrir senderos nuevos en paisajes olvidados.
No puede haber dos ecos en una misma ladera. La voz debe ser clara, estallar en la naciente. Me elevo y todo va desapareciendo. Y cuando por fin llego, llego sin vos.
SANDRA 2/03/2009

martes, marzo 03, 2009

REFLEJO




Una ráfaga de tiempo se instaló en mi cara y me arrugó un poco el borde de los ojos y la comisura de los labios. Cada arruga es un soplo de mi, un recordatorio de lo frágil que puede ser la mirada de mi misma.
Sin maquillaje para no tapar nada, para que la piel sea aún más transparente.
Con arrepentimientos, unos pocos, porque no se puede vivir sin flaquezas propias.
Un parpadeo y todo se detiene, otro y la marcha continua.
No puedo detenerme. El compás de mi niño es el que se escucha ahora. Me he callado para ser el eco de su voz. He dejado de ser sol para convertirme en planeta de paso y que sea su luz el alimento.
Llevo tatuado su mensaje en cada rincón de mi existencia. El destino ha dejado de ser mío.
SANDRA 24/02/2009

miércoles, febrero 25, 2009

ORIGEN



Con la voz pausada me decís que el momento justo no ha llegado. Y yo te respondo que no somos nosotros quienes decidimos. Que es él quien nos marca el compás ahora. Son sus siete años de no hacer la pregunta. Son sus ganas de saber quién es explotándonos la cara.
Con actitud segura me recordás no haber elegido. Y yo te aseguro que fue la vida quien nos eligió a nosotros. Que fueron nuestras semillas las que se encontraron aún cuando el amor ya estaba perdido.
Con los ojos tristes me asegurás no haber tenido miedo. Y yo te desafío a aceptar que la genética no miente. Que la ciencia puede darte las respuestas que no crees certeras en mis labios.
Con la garganta apretada me preguntás porque ahora. Y yo no hago cálculos. Sólo te doy el mensaje. Te abro la puerta y me extiendo como un puente. Para que puedas alcanzar su mano. Para que no niegues lo que sus genes te están gritando en silencio.
SANDRA 25/02/2009

sábado, febrero 07, 2009

SI Y NO



La osadía es un lujo que puedo concederme.
No se detendrá el tiempo ni chocarán los planetas sólo porque mis actos se hayan teñido de un tinte de arrojo.
No hay lugar para la duda en mis cosas cotidianas. Y así vivo: me desplazo como un témpano que debe llegar al norte antes de ser consumido por las aguas.
Las diferencias ya no me asustan. He aprendido a tolerar que existen otros después de mi y que sus voces también me importan.
Los años ya no me pesan porque el devenir es ahora mi aliado, un actor protagónico en esta historia que me estoy reescribiendo.
No dejo nada al azar y sin embargo lo imprevisto tiene el sabor dulce y rojo de una cereza madura.
Quiero volar aunque no puedas alcanzarme, aunque te pierda para siempre en la tormenta de nuestros desencuentros. ¡Ojala pudiera darte mis alas!.
Pero ese, amor mío, es un lujo que no puedo darme.
SANDRA 5/02/2009

viernes, enero 30, 2009

DESATINOS


Raras veces en la vida se puede medir el peso de las palabras. Las peores son las que se dicen con la garganta apretada. Se escapan de la boca sin que podamos contenerlas, mucho menos estimar el daño que causan al llegar a su destino. Las lanzamos con los ojos entornados creyendo que al explotar nos darán algún alivio. Pero son letales, quedan suspendidas en el eter casi por toda la eternidad.
Entonces, al darnos cuenta del sismo que hemos causado, nos refugiamos en el silencio. Y el abismo es cada vez más grande y el hueco en el pecho más profundo. Y no se puede volver, retroceder hasta los labios sellados justo antes de la catástrofe. Hay que seguir, arrastrar el lastre del que nunca logramos liberarnos.
Nos lleva una vida entender lo que hicimos y otra tratar de enmendarlo. Y con un poco de suerte logramos descubrir que el receptor no siempre está dispuesto a entender y a perdonar nuestras flaquezas. Aunque a veces puede ocurrir el milagro.
SANDRA 30/01/2009

miércoles, diciembre 17, 2008

ETÉREAMENTE




El vestido de gasa verde agua le llegaba hasta los pies. Los gajos apenas tocaban el suelo y se balanceaban sobre sus piernas, flotando en el aire. La espalda estaba desnuda, sólo cruzada por breteles finos como mechones. La cabellera rubia le caía salvaje, como cascada de luz que iluminó la sala cuando subió por la escalera. Sus pasos firmes atrajeron las miradas. Sobre sandalias de plataforma y taco alto parecía un gigante.
Los hombres hicieron cálculos durante los breves segundos que se devoró atravesando el salón. Pero nadie adivinó cuantos febreros se escondían debajo de esa piel bronceada. Ella no dudó, nunca lo hacía. Segura de ser blanco de todas las miradas caminó hacia los anfitriones y los saludo efusivamente.
Después, con lentitud, se dirigió a la barra y pidió su trago favorito: hielo, agua, limón y una frutilla. El barman le sonrió cuando le extendió el vaso largo.
La mano izquierda lo sostuvo mientras la derecha hundía los cubos transparentes con sus dedos menudos. El índice trataba en vano de atrapar la fruta roja que se resbalaba al contacto con la uña puntiaguda esmaltada en plata. El chal rodó sobre sus hombros y dejó al descubierto el hada de tinta negra que habitaba su omóplato derecho.
La noche estaba fresca. Salió a la terraza para acomodarse en un rincón estratégico. Apoyó un brazo sobre la baranda y se recostó de lado sin perder detalle de lo que ocurría a su alrededor. Se inclinó un poco y sus pechos asomaron por la tela delgada. El collar de nácar se balanceó en el vacío pero volvió a su seno cuando se incorporó para tomar un sorbo de bebida. Un panéo rápido le confirmó lo que su intuición había captado desde el principio.
Se puso en movimiento otra vez con la displicencia habitual y se detuvo en la mesa de sushi. Los rolls de palta y kanikama eran sus favoritos. Se sirvió tres. Los roció con salsa de soja. Comió con palitos de madera con la misma destreza que cualquiera de los orientales que participaban del evento. Mientras masticaba volvió a hacerse la pregunta de siempre. Entonces empezó el show musical y eso la distrajo por un rato. Alguien propuso un brindis y se aventuró a una copa de champagne; después de todo volvería a casa en taxi.
Su cuerpo emanaba sensaciones casi tan fragantes como su perfume. Aún así nadie se le acercó. En toda la noche, sólo miradas y sonrisas confluyeron sobre ella.
No quiso esperar los postres, se sabía débil por los dulces. Tampoco se despidió. Caminó hasta la escalera y antes de descender giró sobre sí misma para comprobar que todos estaban pendientes de sus actos.
Se dio vuelta, bajó y tal como había llegado se perdió en la noche. Y en su soledad.
SANDRA 6/12/2008

jueves, noviembre 27, 2008

DESOLACIÓN



Los héroes nos han abandonado. La ciudad se hunde en un pantano infinito que parece no tener fondo. Sus habitantes deambulamos sumidos en las toxinas de nuestra propia desidia. Confundidos en tumultos hemos perdido el rumbo y hasta nos hemos olvidado que venimos de una misma historia. Los mitos que alguna vez llenaron las calles no son más que polvo que enturbia el aire y lo hace cada vez más denso, más insoportable. Los límites se han diluido y ya no respondemos a ninguna convención, ni siquiera a las más simples.
El sol nos atraviesa apenas y nadie encuentra su lugar. Los roles son barridos por remolinos prepotentes que intentan imponer un orden nuevo, incomprensible.
Tal vez esta ciudad sea como cualquier otra pero cuesta creer que el mundo entero haya sucumbido a la indiferencia. Será que nuestros héroes se cansaron de arengar masas deformes y se fueron de este plano dejándonos desvalidos.
Quizás se escuche alguna voz que nos devuelva la frescura y las calles respiren otra vez.
Quizás alguno de los héroes escapados añore el sabor dulce de ser leyenda urbana y regrese victorioso del exilio. Y entonces, tal vez, recordemos que la identidad no es una cuestión de clases ni de banderas: es lo que nos define y nos da la pertenencia.
Y en este acto involuntario de conciencia colectiva podamos rescatarnos y renacer.
SANDRA 26/11/2008

lunes, octubre 13, 2008

CONTRADICCIONES



Es difícil hacer poesía
cuando el alma está envenenada.
Los sentimientos se recluyen en alguna parte
y dejan un vacío abismal,
un cráter humeante de roca sulfurosa.


Es imposible hallar el camino
si la brújula confunde el norte.
Los destinos se alteran en el futuro cercano
y no hay rumbo posible,
ni acto desesperado que simule consuelo.


Es inútil buscar soluciones
en donde no parece haber problema.
Los movimientos sobre el tablero
son vanos intentos de hallar un orden,
una órbita posible para anclar el planeta.


Es agotador ser motor permanente
cuando el viento sopla en contra.
La voluntad se dobla como palmera
pero se rompe, se resigna y al final
sólo le queda volverse polvo.


Es un alivio encontrar la salida
en el más cobarde de todos los acto.
Abrirse paso entre fantasmas,
cruzar la única puerta que siempre estuvo abierta,
despedirse con un simple adios.

SANDRA 13/10/2008



FELICIDAD


A menudo me pregunto porque esperé tantos años para ser mamá. Si cuando era chica me gustaba jugar con mi hermano a que él era mi hijo y yo lo protegía. Mis muñecas eran mis hijas también. Y mis mascotas. Hasta los personajes imaginarios que habitaban mi mundo de niña.
Cuando crecí y la vida me puso a prueba me convertí en la madre chiquita de mi propia madre. Tal vez porque soy fuerte y acepté el rol aunque no me correspondía.
Pero un día, cuando menos lo esperaba, cuando los años ya me estaban anunciando que no lo lograría me convertí en mamá de verdad, con panza y alumbramiento, con pechos derramando leche y manos llenas de amor. Canté canciones de cuna y construí un nido para mi bebé. Y descubrí que había esperado ese momento siempre, que había vivido y practicado para convertirme en mamá porque ese era mi destino.
Y no importa cuanto tiempo esperé o si estuve sola, hoy tengo mi propio milagro de ojos verdes y pelo castaño. Cada vez que lo abrazo siento que lo merezco. Y cada vez que me dice “mamá” se que esa es la palabra que mejor me define.
SANDRA 13/10/2008

martes, septiembre 30, 2008

DESPOJOS




Los chacales siempre han sido parte de nuestro paisaje. Y ahora, que el final ocupa toda la escena, nos rodean para devorar lo que queda de nosotros.
Era impensable sobrevivir a tal acecho, a la vigilia permanente de estos monstruos sin rostro.
¿Acaso pudo el amor aplacarlos?... Ni siquiera el tiempo desgastó su ira.
Extrañarnos con cada fibra de piel será la nueva estrategia. Tal vez en el límite más recóndito del olvido podamos liberarnos de su presencia sofocante.
Este es el desafío, vencerlos en su propio juego, hacerles creer que ganaron para dejarlos sin nada, igual que nosotros, vacios.
- ¿Esto es todo?- me preguntas.
- No, esto fue todo- te respondo- lo que es aún no ha sido escrito.
SANDRA 30/9/2008

viernes, agosto 29, 2008

RENACIMIENTO


Las piedras no huelen; salvo al mediodía, cuando el sol las atraviesa en vertical. Entonces despiden un aliento acre, de oxido milenario, de sílice coagulada en sus poros.
Es la hora que debo tapar cada centímetro de mi piel para que la radiación no la perfore como a las rocas desvalidas de la montaña.
Las cimas están ardiendo pero me quedo en el valle, cerca de la frescura del río. No hay un solo árbol en la inmensidad, ni siquiera un arbusto de hojas duras y pequeñas. Estoy desprotegida y no me detengo. La transparencia del agua me sirve de guía. Sigo la línea del cauce hacia la naciente, hacia la nieve siempre blanca oculta en la cabecera.
El rojo predomina en estos parajes: rojo ferroso impregnado en los granos de arenas pérmicas que alguna vez fueron playa de otro río.
La historia puede leerse en la sucesión de capas. Una sobre otra parecen hojas de un libro en idioma universal. Cada evento está registrado para siempre y sólo el tiempo será capaz de borrar lo que fue escrito por el tiempo.
La pendiente aumenta a cada paso. El río ha cortado la roca como un cuchillo y me cuesta continuar. Entonces trepo como un animal salvaje, me abro camino sobre los conglomerados y me raspo las manos y las rodillas.
Tengo sed. Debo bajar otra vez, alcanzar ese meandro que diviso a los lejos y llenar mi cantimplora.
Del hambre no quiero acordarme. La jornada llegó a la mitad. Me comeré la manzana cuando haya alcanzado la bifurcación, el punto de encuentro de ambos afluentes. Allí me sentaré a descansar, a poner en orden las piezas del rompecabezas. Voy a reconstruir el paisaje desde el origen. Después de todo es para lo que vine a este punto diminuto de la cordillera. Es aquí donde ocurrirá mi transformación.
SANDRA 29/8/2008

FOTO


La energía del agua es devastadora. La columna se eleva hasta el limite máximo y en un instante se curva hacia abajo formando un túnel casi infinito. La tabla nunca deja de vibrar, de trasmitir la urgencia del equilibrio exacto para atravesar de un extremo al otro sin perder el dominio de la gravedad. Los músculos sienten los impulsos subiendo hasta el cerebro mientras la luz se filtra entre las partículas de espuma.
El cilindro está formado y vivirá los segundos que él tarde en atravesarlo para colapsar y llegar a la orilla transformado en remanso. Él y la tabla son uno y enfrentan el desafío de adrenalina que les inunda los poros. Sin importar a que velocidad se mueva la escena ambos están en cámara lenta, disfrutando cada gesto sincronizado, cada mueca salpicada de salitre.
Al compás del rugido incesante se deslizan flotando, como deteniendo el derrumbe inevitable de la pared líquida que ya no logra soportar su propio peso. La travesía ha sido corta; la satisfacción inmensa. La tabla busca la arena comandada por las piernas mientras el resto del cuerpo alcanza la plenitud.
Y luego de una pausa marcada por las olas lo volverán a intentar, una y otra vez, hasta quedar exhaustos, hasta que el mar los expulse a la playa justo cuando el sol desaparezca en el horizonte.
SANDRA 14/8/2008

POSITIVO


Volvió de la cesión de terapia como todos los martes por la noche. Sólo que esa vez su mente trataba de descifrar señales ocultas en sus fibras más íntimas.
Transitó la peatonal con el paso firme de costumbre pero al pasar delante de la farmacia no puedo contener la ansiedad. Entró y compró el reactivo.
Llegó a casa con hambre y abrió la heladera para extraer algo que la saciara. Se puso la ropa de dormir
mientras buscaba que ver en televisión.
Llamó a su madre para darle las buenas noches y se entretuvo un rato escuchándola. Hubiera querido encontrar alguna otra excusa para dilatar más el tiempo. Sacó la caja rectangular de la cartera y se dirigió al baño. Leyó las instrucciones. Las siguió. Pensó en otra cosa mientras los minutos hacían su trabajo sobre la cinta de papel. Y mientras se lavaba los dientes casi convencida de que era imposible, dos líneas fucsia brillantes como luces fluorescentes le anunciaban lo que su cuerpo ya había empezado a presentir.
SANDRA 12/6/2008